La libertad del silencio

Me preguntaba qué pasaría si todo lo que escribimos en internet (redes sociales, blogs, webs,…) fueran palabras dichas en voz alta. ¡No callaríamos nunca! Ni siquiera al dormir. Nuestras palabras seguirían hablando sin cesar por nosotros, mientras fuésemos leídos.

Siempre hay algo que leer en internet. Siempre hay alguien escribiendo o alguien quien nos lee. A veces pienso que es un alimento constante del ego y, a la vez, un constante voyeurismo.

Blogs y más blogs (vaya el mío por delante). Palabras y más palabras.

…Echo de menos el silencio.

Tal vez siempre haya alguien que nos cuente algo interesante y alguien a quién le parezca interesante lo que contemos. Pero… en medio de esta locura de contar qué hacemos, dónde vamos, con quién,… ¿No será que en realidad nos sentimos solos?

Tal vez por eso no haya escrito útlimamente.

Tal vez no haya escrito últimamente porque los afectos se han multiplicado por la visita de mis padres, o porque esos rincones de mi alma a los que nadie podía acceder y a los que siempre exigía llegar, son ahora rincones a los que empieza a llegar la luz, el aire y el amor.

Y me siento en ellos en silencio a tomar un café, a leer un libro, a contemplar el mundo y a saborear la vida sintiéndome querida sin más.

Una mujer imperfecta en un mundo imperfecto lleno de imperfectos. Es extraordinariamente liberador. Como lo es el silencio que aquieta la mente y deja espacio al verdadero Yo.

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