La Lima silenciosa

Cuando uno piensa en una ciudad como Lima, no suele imaginarla silenciosa.

Una de las primeras cosas que aprendes al llegar es que, si debes desplazarte por la ciudad, ojo con las horas punta. El tráfico cuadruplica (o más) el tiempo que tardas en llegar de un lugar a otro. ¿Y qué tiene que ver con el silencio?… Fácil.

Uno. Los taxis no tienen señalización luminosa para LIBRE u OCUPADO. Lo que significa que, todo peatón real o imaginario, recibirá un bocinazo como anuncio de un servicio disponible. Dos. Los conductores avisan de cualquier movimiento, propio o ajeno, con otro/s bocinazo/s. Tres. Las combis, minibuses, busetas, micros,… o todo transporte público (en realidad privado) que se precie, debe correr hacia la siguiente parada para ganarse a los usuarios, antes que la siguiente combi, minibus, buseta, micro,… que viene pisándole los talones a una velocidad inaudita, se le adelante. Y claro, ¿Cómo anuncian sus paradas? Pues a grito pelao, como decimos en mi tierra. Cuatro. Todo lo anterior sumado es una cacofonía en toda regla que desespera al recién llegado y acompaña al que vive aquí desde hace años.

¡Ah! …Pero en Lima hay silencio. Existen en Lima espacios de paz y tranquilidad, en los que uno puede sentirse a salvo del incesante e irritante rugido de la ciudad.

Por casi todas partes, surgen los parques en pequeñas plazas, escondidas entre casas o edificios.

Miraflores. El malecón que hay frente al océano limeño, es un largo parque en el que sólo la visión, ya es un relajante muscular y nervioso.

Barranco. Un barrio limeño en el que se encuentran, cada vez más, esos oasis que muchos necesitamos y buscamos.

Pero Barranco es tan bello, que necesitaría un post para él sólo. Y en él te hablaría de sus mansiones del siglo XIX convertidas en museo o abandonadas a su suerte (que no parece ser mucha);  te hablaría del paseo por los jardines de la Casa de Pedro de Osma, del mejor café de Lima en un patio escondido, del Museo del Chocolate o de la Plaza del Ayuntamiento, que tanto me recuerda a Trinidad (o al menos a la de hace 20 años). Pero, sin duda, de Barranco te contaría que los pasos me llevan irremediablemente hacia el Puente de los SuspirosY cuando paso por debajo, camino a la Bajada, en secreto ajusto mi paso al vals peruano y me pongo a cantar,

…Es un caminito alegre
con luz de luna o de sol
que he de recorrer cantando
por si te puedo alcanzar
fina estampa caballero
quién te pudiera guardar

(Fragmento de Fina Estampa. Chabuca Granda)

Nadie como Chabuca para cantarla, pero a mí ésta es la versión que más me gusta.

Sí, es un caminito alegre. Y yo quisiera guardar esos breves momentos de emoción, en los que Lima aparece a mis ojos como hada madrina, transformando en Belleza todo lo que veo y percibo.

Y es en esos momentos cuando Lima me va conquistando. Ganándose un espacio junto a Barcelona y Quito.

Lima suma. Suma sonidos, sí, y olores y sabores. Como los de la Casa Roja en Miraflores. Ese otro oasis, que regala a mis sentidos una sinfonía de aromas. Entre la dulzona fragancia del galán de noche y el olor a kión, a comino y a sésamo,… que se cuecen a buen fuego en la alquimia de un crisol.

Déjame que te cuente limeño… que esta ciudad tuya, puede ser igual de bella con luz de luna o de sol.

Feliz semana i visca el Barça! 🙂

Malecón. Miraflores.

Malecón. Miraflores.

Parque. Santiago de Surco.

Parque. Santiago de Surco.

Casa Pedro de Osma. Barranco

Jardines Casa Pedro de Osma. Barranco

Barranco

Casa Pedro de Osma. Barranco

Cafetería MATE. Galería Mario Testino. Barranco

Cafetería MATE. Galería Mario Testino. Barranco

Atardecer desde el Malecón. Miraflores.

Atardecer desde el Malecón. Miraflores.

Lima mirando al océano. Miraflores.

Lima mirando al océano. Miraflores.

Anuncios